¿CÓMO VIBRAR EN ABUNDANCIA?

Vibrar en abundancia no significa esperar a que el dinero llegue. Significa cambiar el estado emocional y mental desde el que tomamos decisiones, actuamos y vivimos.

Y ese cambio no ocurre por accidente. Ocurre cuando transformamos el paradigma que ha estado dirigiendo nuestra vida de forma inconsciente.

Si este contenido te resuena, el siguiente paso es actuar desde ese nuevo estado mental.

1. Nuestro paradigma determina nuestros resultados

Cada uno de nosotros posee un paradigma de pensamiento, es decir, un conjunto de creencias y programas inconscientes que dirigen gran parte de nuestro comportamiento.

Ese paradigma influye en aspectos como:

  • Creencias personales
  • Hábitos diarios
  • Autoimagen
  • Percepción
  • Creatividad
  • Productividad
  • Administración del tiempo
  • Relación con el dinero

Aunque muchas personas piensan que para transformar su vida deben tener más información, la realidad es que el conocimiento, por sí solo, produce muy pocos cambios si no modifica el paradigma que gobierna el comportamiento cotidiano.

La verdadera transformación ocurre cuando las nuevas ideas llegan al subconsciente y sustituyen los patrones que han dirigido nuestra vida durante años.

2. Tener una meta cambia la dirección de la vida

Hay una frase que resume perfectamente este principio: «A un velero sin rumbo, cualquier viento le es favorable.»

Sin una meta clara es imposible orientar nuestros pensamientos, decisiones y hábitos. También es cierto que si dejamos de crecer comenzamos a estancarnos. El crecimiento personal no es opcional para quien desea crear una vida diferente.

El primer paso para lograr aquello que queremos es preguntarnos: ¿cómo se comporta una persona que ya vive la vida que deseamos?

  • ¿Cómo comienza su día?
  • ¿Qué hábitos tiene?
  • ¿Qué decisiones toma?
  • ¿Cómo administra su tiempo?
  • ¿Cómo piensa frente a los problemas?
  • ¿Cómo invierte su dinero?
  • ¿Qué conversaciones sostiene?

Responder estas preguntas nos ayuda a construir una nueva identidad.

3. Pensar y actuar como la persona que quieres llegar a ser

No basta con visualizar una vida diferente. Es necesario comenzar a comportarnos como esa versión de quienes deseamos ser, incluso antes de ver los resultados.

Las acciones diarias fortalecen la identidad. Cuando las decisiones comienzan a alinearse con la persona que queremos ser, el paradigma empieza lentamente a cambiar. A diferencia de lo que suele creerse, la transformación ocurre primero en el interior y después en el exterior.

4. La abundancia y el dinero

La mayoría de las personas cree que el problema está en ganar poco dinero. Sin embargo, pocas observan lo que sucede en su mente cada vez que gastan o invierten.

Cuando realizan una compra suelen pensar: «Ya me voy a quedar sin dinero», «Ojalá no me haga falta después», «Qué caro fue». Es decir, incluso cuando el dinero está circulando, la emoción dominante sigue siendo el miedo.

Desde esta perspectiva, la abundancia no depende únicamente del ingreso, sino de la energía emocional con la que nos relacionamos con el dinero.

Esto no implica que hay que gastar irresponsablemente, sino que debemos observar desde qué estado emocional tomamos decisiones financieras. Una mentalidad de abundancia entiende que el dinero está diseñado para circular, generar valor y regresar multiplicado cuando se administra con inteligencia.

Por eso, agradecer el dinero por el servicio que presta también modifica la forma en que nos relacionamos con él.

5. La ley de la vibración y la abundancia

La ley de la vibración es una ley secundaria de la ley de atracción. Cada uno de nuestros pensamientos es energía y vibra a una determinada frecuencia. Atraemos todo aquello en lo que vibramos: circunstancias, relaciones, oportunidades.

Por eso es importante observar nuestros pensamientos: ¿van hacia la escasez o hacia la abundancia? ¿Tenemos la certeza de que el dinero va a regresar o miedo de quedarnos sin él?

Bob Proctor decía que la misma secuencia vibratoria con la que ganamos el dinero debería ser con la que lo gastemos. Esto se debe a que existe un principio fundamental: los pensamientos son energía. Y toda energía tiende a convertirse en una manifestación física.

Esto significa que la calidad de nuestros pensamientos termina influyendo en la realidad que construimos. Incluso en medio de una crisis, mantener una actitud de confianza, certeza y gratitud permite descubrir oportunidades que el miedo normalmente oculta.

6. El poder de elegir en qué pensar

Quizá uno de los mayores regalos que tenemos es la capacidad de elegir nuestros pensamientos. No podemos evitar que aparezcan ideas automáticas, pero sí podemos decidir cuáles alimentar.

Cuando desarrollamos esta habilidad, comenzamos a construir disciplina, orden y dominio propio. La abundancia nace precisamente de esa capacidad de sostener pensamientos alineados con la vida que deseamos crear.

Para ello, debemos enfocarnos en nuestras facultades superiores:

  • Percepción
  • Razón
  • Imaginación
  • Voluntad
  • Memoria
  • Intuición

Estas capacidades hacen posible que dejemos de vivir únicamente por lo que nos muestran los cinco sentidos y comencemos a construir una visión de la vida que queremos. La imaginación nos permite visualizar nuevas posibilidades. La voluntad ayuda a sostener nuevas decisiones. La intuición abre caminos que antes parecían invisibles.

Por eso, vivir por fe y no únicamente por lo que vemos nos permite empezar a cambiar nuestra realidad.

Vibrar en abundancia 1 — Memo SerranoVibrar en abundancia 2 — Memo Serrano

7. Tres pasos para comenzar a desarrollar una mentalidad de abundancia

Si deseas construir una nueva realidad, puedes comenzar con estas acciones:

  • Reconoce que tu paradigma intentará llevarte de vuelta a los viejos hábitos. La resistencia al cambio es parte del proceso.
  • Escribe cómo vive la persona que ya tiene los resultados que deseas. Describe sus hábitos, decisiones, pensamientos, conversaciones y forma de actuar. Después comienza a incorporar esas acciones en tu vida diaria.
  • Deja de definirte por tus resultados actuales. Utiliza tus facultades superiores para sostener nuevos pensamientos, nuevas emociones y nuevas acciones hasta que se conviertan en tu nueva identidad.

8. Cambiar el paradigma requiere acompañamiento

Sin embargo, el cambio requiere acompañamiento. Debido a que la mayor parte de nuestro comportamiento es inconsciente, muchas veces la fuerza de voluntad no es suficiente. Cuando empezamos a incorporar nuevos hábitos, generalmente nuestro paradigma los rechaza y busca regresar a los hábitos conocidos.

Por eso, transformar esa programación requiere un proceso guiado que permita identificar las creencias limitantes y sustituirlas por nuevas formas de pensar, sentir y actuar. Solo así los cambios dejan de ser esfuerzos aislados y se convierten en una nueva manera de vivir.

Si buscas una vida de abundancia, pero después de un tiempo, terminas regresando al mismo punto, no significa que te falte disciplina o voluntad. Lo más probable es que tu paradigma siga dirigiendo tus decisiones de forma inconsciente.

Despertar, el programa de Memo Serrano, fue creado precisamente para ayudarte a transformar esos patrones desde la raíz. A través de un proceso guiado, aprenderás a identificar las creencias que limitan tu crecimiento, fortalecer tu identidad y desarrollar una mentalidad alineada con la abundancia, el dominio propio y la vida que deseas construir.

Porque la verdadera transformación no ocurre cuando haces más esfuerzo, sino cuando cambias la forma en que piensas, sientes y actúas. Y ese cambio comienza con un proceso que te permita reprogramar tu paradigma para obtener resultados diferentes y duraderos.

En resumen, la abundancia es una decisión mental

La abundancia comienza…

  • Cuando cambia la forma en que interpretamos la vida.
  • Cuando elegimos pensamientos de crecimiento en lugar de escasez.
  • Cuando actuamos como la persona que queremos llegar a ser.
  • Cuando dejamos de reaccionar al entorno y empezamos a crear nuestra realidad desde el interior.
  • Cuando decidimos transformar nuestro paradigma con el acompañamiento adecuado, para convertir nuevos pensamientos y hábitos en una forma permanente de vivir.

Porque, al final, el dinero nunca es la causa de la abundancia, sino simplemente una de sus consecuencias.

TRANSCRIPCIÓN DEL VIDEO

¿Qué significa vivir en abundancia?

Bienvenidos. Qué gusto que se hayan conectado tantas personas.

Una de las enseñanzas más importantes que dejó un gran mentor fue aprender a dejar a todas las personas mejor de como llegaron a nuestra vida. Eso significa dejar una impresión de crecimiento a través de un cumplido, un consejo, unas palabras de aliento, una oración, un libro, un audio, un video, una oportunidad de empleo o cualquier cosa que permita aportar valor a los demás.

Para aprovechar al máximo esta información, vale la pena tener una libreta y una pluma para anotar todo lo que se va a compartir. Aunque el tema de la abundancia es muy amplio, la intención es explicarlo de la forma más simple posible, para que pueda entenderse y aplicarse en la vida diaria.

La abundancia es un estado mental. No se refiere únicamente al dinero. También existe abundancia de amor, de paz y de muchas otras cosas. Si se quiere vivir una vida feliz y plena, es necesario conectarse con la abundancia. La pregunta es cómo hacerlo. Ese es precisamente el objetivo de este contenido: comprender, de forma resumida, los principios que permiten vivir desde la abundancia.

Bob Proctor enseñaba que toda persona que está descontenta con sus recompensas necesita voltear a ver sus servicios. No se refiere a los servicios por los que recibe un pago, sino a aquello que está aportando a las demás personas.

La mayoría vivimos acostumbrados o programados para intercambiar y no para dar. En México existen dichos como "dando, dando, pajarito volando" o "no da paso sin huarache". Aunque parecen frases cotidianas, en realidad reflejan creencias limitantes que enseñan a esperar algo a cambio antes de dar.

Sin embargo, las leyes universales funcionan de otra manera. La ley de causa y efecto enseña que primero se da y después se recibe; primero se siembra y después se cosecha. Cuando no se entiende este principio, siempre se espera obtener algo a cambio de lo que se hace.

Compartir este conocimiento es una forma de entregar gratuitamente lo que la vida, Dios, Bob Proctor y el universo han permitido aprender. Aunque invertir en el crecimiento personal puede representar miles de dólares, el verdadero valor está en compartir ese conocimiento y dejar a los demás mejor de como llegaron.

¿Por qué la abundancia comienza en la mente?

Es importante entender que toda esta información, por sí sola, permanece en la mente consciente y solo puede modificar una pequeña parte del comportamiento. Si ese conocimiento no llega a la mente subconsciente, los resultados difícilmente cambiarán.

Por eso existen personas con un gran nivel de conocimiento, incluso verdaderos expertos en distintos temas, cuyos resultados no reflejan todo lo que saben. La diferencia está en que no han logrado cerrar la distancia entre saber y hacer.

La abundancia es un estado mental. El dinero, que normalmente se relaciona con la abundancia, es solamente una consecuencia de la mentalidad de una persona. Muchas personas creen que el dinero resolverá todos sus problemas, pero en realidad lo que transforma la vida es una mentalidad nueva y renovada.

Como dice Romanos 12, la transformación ocurre a través de la renovación de la mente. Esa nueva mentalidad, que se desarrolla en el subconsciente, permite pensar, actuar y vibrar en abundancia. Como consecuencia llegan el dinero y muchas otras cosas, pero si no existe control sobre los pensamientos, las emociones y las acciones, será muy difícil manifestar abundancia.

¿Qué es un paradigma y cómo influye en los resultados?

Para comprender la abundancia es necesario entender qué es un paradigma.

Un paradigma puede imaginarse como un programa mental que controla aproximadamente el 98 % de la percepción, la lógica, las decisiones, la productividad y gran parte del comportamiento cotidiano. Cada vez que aparece una idea diferente a lo que una persona considera lógico o verdadero, el paradigma tiende a rechazarla.

Ese condicionamiento mental proviene de creencias aprendidas desde la infancia, del entorno, de los padres y de muchas ideas que se aceptan sin cuestionarlas.

Cuando una persona no obtiene los resultados que desea, muchas veces no es por falta de oportunidades, sino porque su paradigma ha rechazado ideas que podían transformar su vida.

Estudiar estos principios permite desarrollar un mayor nivel de conciencia. La conciencia consiste en darse cuenta de cómo se está pensando, cómo se está sintiendo y qué acciones se están tomando. Solo cuando existe esa conciencia es posible comenzar a cambiar.

Una persona con un nivel de conciencia alto puede distinguir cuándo está reaccionando desde su paradigma y cuándo realmente está actuando desde aquello que sabe que necesita hacer. Muchas veces aparece esa voz interna que dice: "No puedes", "eso está mal", "eso no es para ti". Mientras no se comprenda de dónde proviene esa voz, será muy difícil desarrollar la mentalidad, las emociones y las acciones de una persona que vive en abundancia.

¿Por qué es importante abrir la mente a nuevos paradigmas?

Es importante mantener la mente abierta para comprender estos principios. Un paradigma puede entenderse como un programa mental que controla el 98 % de la percepción, la lógica, las decisiones, la productividad y muchas otras áreas de la vida.

Cada vez que alguien comparte una idea diferente, el paradigma tiende a rechazarla. Ese condicionamiento mental proviene de las ideas, creencias y patrones con los que crecimos, heredados de nuestros padres y del entorno.

En pocas palabras, son creencias. Cada vez que se escucha algo que no está en armonía con lo que se considera lógico o verdadero, el paradigma lo rechaza automáticamente.

Si hoy no se tienen los resultados que se buscan, probablemente es porque el paradigma ha rechazado muchas oportunidades e ideas que pudieron haber cambiado el rumbo.

Estudiar estos principios permite desarrollar un mayor nivel de conciencia. La conciencia es entendimiento: darse cuenta de cómo se está pensando, cómo se está sintiendo y qué se está haciendo. Cuando existe esa conciencia, también existe la posibilidad de cambiar.

Una persona con un alto nivel de conciencia puede identificar cuándo es su paradigma el que está rechazando una idea y cuándo realmente está escuchando aquello que sabe que necesita hacer. Muchas veces aparece esa voz interior que dice: "No puedes", "eso está mal", "mejor no". Mientras no se entienda ese proceso, será muy difícil desarrollar la mentalidad, las emociones y las acciones de una persona que vive en abundancia.

Todo lo que se comparta a partir de este momento será cuestionado por el paradigma. Precisamente esa puede ser una de las razones por las que todavía no se obtienen los resultados deseados.

Bob Proctor decía: "No escucho tus palabras; veo tus resultados." Son las acciones las que reflejan verdaderamente la forma de pensar.

Al comenzar a estudiar estos principios también surgieron muchas dudas. Cada enseñanza era cuestionada por el paradigma, hasta que llegó un momento de hacer una reflexión muy sencilla: ¿Hasta dónde habían llevado la lógica, la percepción y las creencias? ¿Realmente habían producido los resultados que se buscaban?

La respuesta fue clara. Si los resultados no eran los esperados y quien enseñaba estos principios había ayudado a millones de personas durante más de sesenta años, entonces valía la pena dejar a un lado las creencias por un momento, abrir la mente y poner en práctica lo aprendido.

Si se continúa pensando y actuando exactamente igual, los resultados seguirán siendo los mismos.

Por eso, el mejor consejo es cuestionar las propias creencias y abrir la mente. Estos principios no surgieron recientemente; forman parte de un legado de más de cien años que comenzó con Napoleon Hill, continuó con Earl Nightingale y fue desarrollado durante más de seis décadas por Bob Proctor, quien ayudó a millones de personas, así como a líderes, empresas y organizaciones de todo el mundo a transformar sus paradigmas.

¿Por qué el universo responde a la forma en que pensamos, sentimos y actuamos?

Uno de los primeros principios es entender que el universo está aquí para servirnos.

Vale la pena hacerse una pregunta: ¿qué pasaría si existiera la certeza de que todo aquello que se pide pudiera llegar?

Jesús enseñó: "Pidan, crean que ya tienen lo que quieren y lo recibirán." Sin embargo, muchas veces no sabemos pedir. Con frecuencia se ve a Dios como alguien que únicamente debe conceder peticiones: "tráeme", "hazme", "dame", pero no existe una verdadera coherencia entre lo que se pide y la forma en que se vive.

Vibrar significa pensar, sentir y actuar como la persona en la que se quiere convertir.

Por eso es fundamental tener una meta. Si no existe una meta, es muy difícil tener un rumbo. Hay una ley universal que dice que quien no está creciendo, está muriendo. Una persona sin metas pierde dirección, como un velero sin rumbo al que cualquier viento le resulta favorable.

Una vez definida la meta, la siguiente pregunta es: ¿Cómo se comportaría la persona que ya logró ese resultado? ¿Cómo sería su día? ¿Qué hábitos tendría? ¿Qué actividades realizaría?

La respuesta está en comenzar a comportarse como esa persona. En otras palabras, empezar a pensar y actuar desde ahora como quien ya vive esa realidad.

Cuando se aprende a pedir y, al mismo tiempo, se vibra en armonía con aquello que se desea, comienzan a aparecer enormes bendiciones.

¿Por qué los pensamientos determinan la abundancia?

Nadie puede dejar de pensar. El pensamiento es una energía constante. Lo que sí puede elegirse es el significado que se le da a cada pensamiento.

Los pensamientos pueden dirigirse hacia la escasez o hacia la abundancia.

Gran parte de los latinoamericanos crecimos con una mentalidad de escasez y con muchas creencias limitantes. Esa programación se refleja incluso en la forma de gastar dinero.

Bob Proctor enseñaba que la misma frecuencia con la que se desea ganar dinero debe ser la misma con la que se utiliza. No significa gastar sin control, sino observar qué pensamientos aparecen cada vez que se hace una compra o una inversión.

Con frecuencia aparecen ideas como: "Se me va a acabar", "es lo último que me queda", "¿y si ya no tengo?".

Ese tipo de pensamientos generan una vibración de escasez. Todo en el universo es vibración. Si una persona permanece enfocada en la falta, en el miedo o en la preocupación constante, terminará actuando y sintiéndose en armonía con esa escasez.

La ley de la atracción es una consecuencia de la ley de la vibración. No se atrae simplemente aquello que se desea; se atrae aquello que se vibra.

Por eso es tan importante observar las emociones que acompañan cada decisión económica. Cuando predominan el miedo, la preocupación o la sensación de pérdida, esa es la vibración que se está enviando.

En cambio, cuando existe la certeza de que el dinero regresará, de que circula y de que siempre habrá nuevas oportunidades, la experiencia cambia por completo. Incluso un acto tan sencillo como agradecer por el dinero que llega y por el dinero que permite adquirir aquello que se necesita modifica la manera de relacionarse con la abundancia.

¿Por qué el conocimiento por sí solo no cambia los resultados?

Hoy existe mucha frustración y confusión porque se cree que mientras más información se tiene —más maestrías, doctorados, carreras, libros o cursos— mejores serán los resultados. Tener información no está mal, pero esa información permanece en la mente consciente y el consciente solo puede modificar alrededor del dos por ciento del comportamiento.

Si ese conocimiento no llega a la mente subconsciente, el paradigma seguirá controlando la manera de actuar. Una cosa es lo que se sabe y otra muy distinta es lo que se hace. Lo que se hace proviene del subconsciente, y ahí es donde se encuentra el paradigma.

El paradigma controla las creencias, los hábitos, la percepción, la forma de administrar el tiempo, la autoimagen, la lógica, la creatividad, la productividad e incluso la capacidad para generar dinero.

Tiene tanto control que muchas personas viven siendo prisioneras de su propio paradigma sin darse cuenta. Como controla la percepción y la lógica, es común escuchar frases como: "Eso está mal" o "Eso no es cierto", sin que realmente exista un fundamento para afirmarlo. Simplemente es la lógica condicionada actuando.

Por esa razón muchas personas estudian durante años, se preparan constantemente y, aun así, sus resultados no cambian. Permanecen con el mismo trabajo, la misma situación económica y las mismas circunstancias porque nunca han cambiado su paradigma.

Reprogramar un paradigma no es sencillo. Nadie lo logra completamente solo. Incluso Bob Proctor necesitó la guía de uno de sus mentores cuando comenzó este proceso. El paradigma vive en el subconsciente y controla cerca del 98 % del comportamiento habitual, por lo que es muy difícil identificarlo sin ayuda.

¿Cómo funciona el proceso creativo?

Comprender el proceso creativo es fundamental para entender la abundancia.

Todo comienza con los pensamientos. El mayor poder que Dios le dio al ser humano es la capacidad de elegir en qué pensar.

Cuando se desarrolla la habilidad de escoger un pensamiento y mantenerse en él, comienza a existir control, orden y disciplina sobre lo que se piensa, se siente y se hace. Esa habilidad se desarrolla mediante la repetición y la práctica.

Muchas veces la falta de abundancia no proviene de las circunstancias, sino de los pensamientos que se alimentan todos los días. Pensar constantemente en las deudas, en la falta de dinero o en todo aquello que no funciona genera una energía que, por ley universal, termina manifestándose.

Existe una ley conocida como la perpetua transmutación de la energía, que explica que toda energía tiende a convertirse en una forma física. Los pensamientos también son energía. Por eso, cuando una persona permanece enfocada en la escasez, termina atrayendo exactamente aquello en lo que mantiene su atención.

Las leyes universales son imparciales. No hacen excepciones. Lo que se vibra es lo que se atrae.

La vibración está determinada por las emociones. Si predominan el miedo, la crítica, el juicio o la ira, la frecuencia vibratoria es baja. En cambio, cuando predominan la gratitud y el amor, la frecuencia es mucho más alta.

Uno de los mayores retos consiste en mantenerse agradecido incluso en medio de la adversidad. Cada dificultad trae consigo una oportunidad para crecer, reconstruir los propios cimientos, hacer cambios y convertirse en una mejor versión de uno mismo.

La mayoría de las personas no controla su estado mental. Permanecen quejándose, preocupándose o reaccionando ante las circunstancias. Sin embargo, cuando se aprende a vivir desde la gratitud, el amor y la abundancia, también cambia la manera de enfrentar los problemas.

La vida no necesariamente se vuelve más fácil. Lo que cambia es la persona. Se desarrolla resiliencia, una actitud diferente y, como consecuencia, comienzan a cambiar los resultados.

¿Cómo tomar el control del estado mental?

Existen dos maneras de crear los pensamientos.

La primera consiste en vivir a través de los cinco sentidos. Es la forma en que vive la mayoría de las personas: reaccionando a lo que ve, escucha o experimenta todos los días. Las noticias, los comentarios de otras personas, las críticas o cualquier situación externa terminan controlando los pensamientos, las emociones y las acciones.

La segunda consiste en desarrollar las facultades superiores: la percepción, la razón, la imaginación, la voluntad, la memoria y la intuición.

Estas facultades permiten tener dominio propio y ejercer un verdadero control sobre el estado mental.

Por ejemplo, cuando alguien observa su cuenta bancaria y comienza a pensar únicamente en las deudas o en todo lo que tiene que pagar, está permitiendo que las circunstancias controlen su vibración.

En ese momento es posible utilizar la imaginación y comenzar a crear primero en la mente la realidad que se desea construir. Toda creación inicia ahí. Todo lo que existe fue primero una idea en la mente de alguien.

Por eso no se trata de vivir únicamente de lo que se ve, sino también de desarrollar la fe y la capacidad de visualizar aquello que todavía no se manifiesta.

Cuando se aprende a utilizar estas facultades superiores y se deja de reaccionar únicamente a través de los cinco sentidos, comienza a existir un verdadero dominio del estado mental.

Esa es la diferencia entre reaccionar constantemente a las circunstancias o convertirse en una persona capaz de mantenerse enfocada en su meta, aun cuando la realidad todavía no la refleje.

¿Cómo elevar la vibración para vivir en abundancia?

Albert Einstein decía: "Empata la vibración de lo que quieres conseguir y es imposible que no lo logres. Esto no es filosofía; es física."

Si se quiere abundancia, es necesario empatar la vibración de la abundancia. Eso significa desarrollar hábitos y rituales diarios que permitan mantenerse en ese estado.

La oración, la meditación, la visualización y la autosugestión forman parte de esos hábitos. Todos los días es importante darle instrucciones a la mente subconsciente.

Napoleon Hill decía en Piense y hágase rico que la fe es un estado mental que puede inducirse a través de la repetición. Por eso es recomendable repetir constantemente frases que fortalezcan la identidad, como: "Estoy muy feliz y agradecido porque soy abundante", "Estoy muy feliz y agradecido porque gano..." o "Estoy muy feliz y agradecido porque estoy sirviendo a muchas personas."

De la misma forma que una persona puede autosugestionarse positivamente, también puede hacerlo de manera negativa. Frases como "No puedo", "Eso no es para mí" o "No tengo fuerza de voluntad" terminan reforzando exactamente esa realidad.

La repetición fortalece aquello que se cree. Por eso es importante repetir una y otra vez aquello que se desea convertir en una nueva forma de pensar, hasta que el comportamiento comience a cambiar.

¿Se necesita más esfuerzo para vivir en abundancia que para vivir en escasez?

No se requiere más esfuerzo para manifestar abundancia y prosperidad que para aceptar la escasez y la limitación.

El verdadero problema es que muchas personas han sido programadas para aceptar la escasez como algo normal.

Vale la pena preguntarse cuáles son los propios estándares, qué concepto se tiene de uno mismo, qué se cree que es posible lograr y cuál es la imagen personal que se ha construido.

Cuando una persona comienza a exigirse abundancia y prosperidad, también empieza a exigirse acciones diarias que la mantengan vibrando en esa dirección, en lugar de aceptar pensamientos como: "No puedo" o "Las cosas están muy difíciles."

¿Cómo empezar a comportarse como la persona en la que quieres convertirte?

El primer paso consiste en entender que el paradigma intentará sabotear cualquier cambio. Siempre aparecerán pensamientos como: "Qué flojera", "Después lo hago" o cualquier otra justificación para permanecer igual.

Por eso es importante hacer un ejercicio muy sencillo.

En una hoja se pueden anotar los hábitos, las actividades y las acciones que tendría la persona que ya logró la meta deseada: la casa que quiere, el automóvil que quiere, el nivel de ingresos que quiere, la profesión que desea o incluso la relación que quiere construir.

También puede preguntarse: ¿Cómo me comportaría si ya hubiera logrado esa meta?

Neville Goddard enseñaba que "sentir es el secreto" y que es necesario vivir desde el sentimiento del deseo cumplido.

Eso significa pensar, sentir y actuar como la persona que ya vive esa realidad.

Por ejemplo, cuando la meta es generar un millón de dólares al año, una de las preguntas es: ¿Qué hace todos los días una persona que gana un millón de dólares al año?

Una de esas acciones puede ser contribuir constantemente a los demás, compartir conocimiento y generar valor. A partir de ahí se vuelve mucho más sencillo identificar qué actividades deben realizarse todos los días para convertirse en esa persona.

Cualquiera que sea la meta, si todavía no se ha logrado es porque aún no se tienen completamente los hábitos, la mentalidad y las acciones de quien ya vive esa realidad.

La buena noticia es que, en el momento en que se decide pensar, sentir y actuar como esa persona, comienza a vibrarse en armonía con la meta.

¿Por qué muchas personas quieren el resultado, pero no cambiar?

Muchas personas desean un resultado diferente, pero no quieren dejar atrás su antigua versión.

Saben que necesitan nuevos hábitos, nuevas acciones, nuevas relaciones, prepararse más e incluso invertir en sí mismas. Sin embargo, quieren conservar exactamente la misma forma de vivir.

Es como querer obtener un resultado de diez mientras se sigue vibrando en un cuatro, un cinco o un seis.

Por eso Albert Einstein insistía en empatar la vibración con aquello que se desea.

Si antes existía el hábito de levantarse tarde, habrá que empezar a levantarse temprano. Si antes se descuidaba la alimentación, será necesario cambiar ese hábito. Cada meta exige una versión diferente de la persona.

El ejercicio consiste en identificar qué hábitos tiene quien ya logró ese resultado y comenzar a vivir de esa manera todos los días, aunque los resultados actuales todavía no lo reflejen.

El error más común es cambiar por unos días y después volver a mirar las circunstancias presentes para concluir que nada está funcionando.

Sin embargo, los resultados actuales son consecuencia de los pensamientos, emociones y acciones del pasado. Del mismo modo que el estado físico de hoy es consecuencia de los hábitos de ayer, los resultados futuros dependerán de lo que se piense, se sienta y se haga a partir de este momento.

Por eso es importante dejar de enfocarse únicamente en la realidad actual y comenzar a crear nuevos pensamientos, nuevas emociones y nuevas acciones. La ley de la gestación hará el resto. Lo importante es mantenerse firme, dejar de dudar y continuar actuando como la persona que ya vive la meta que desea alcanzar.

¿Qué significa sentirse abundante antes de tener los resultados?

Uno de los libros que mejor explica este principio es The Having. Su idea central es que la clave para vivir en abundancia consiste en sentirse abundante antes de ver el resultado.

No se trata de cambiar de un día para otro ni de pensar que basta con decir unas cuantas frases para que todo cambie. Es un proceso que requiere práctica.

Un ejercicio sencillo consiste en detenerse cada vez que se va a pagar algo. Antes de hacerlo, vale la pena pensar por unos segundos: "Tengo este dinero en abundancia y estoy agradecido por tener la posibilidad de comprar esto o de invertir en esto."

La diferencia está en sentirlo de verdad. No basta con repetir mentalmente que se es abundante si, al mismo tiempo, se siente miedo, preocupación o escasez.

Lo importante es comenzar con pequeñas acciones. Cada vez que se haga un pago, agradecer por tener ese dinero y confiar en que regresará. Poco a poco esa práctica cambia completamente la relación con el dinero.

La abundancia es una mentalidad. Si no se está pensando en abundancia, inevitablemente se está pensando en escasez.

Por eso, independientemente de la situación actual, de las deudas o de cualquier problema económico, es importante desarrollar el hábito de agradecer. La situación presente no determina el potencial de una persona para crear abundancia.

Sentirse abundante es el verdadero trabajo. Como decía Neville Goddard: "Sentir es el secreto." Se trata de vivir desde el sentimiento del deseo cumplido.

Este cambio no ocurre en una hora ni en un solo día. Requiere repetición, estudio, tiempo y el compromiso de reprogramar la mente.

¿Cómo reflejan los resultados el estado mental?

Los resultados actuales son consecuencia de los pensamientos, emociones y acciones del pasado.

Si se continúa pensando, sintiendo y actuando exactamente igual, es imposible obtener resultados diferentes.

Uno de los mayores retos consiste en hacerse consciente del estado mental dominante.

Bob Proctor decía que no era necesario preguntarle a una persona qué estaba pensando; bastaba con observar sus resultados. Los resultados siempre reflejan el estado mental dominante.

Por eso vale la pena observar con honestidad el estado de las finanzas, las relaciones, la salud y cualquier otra área de la vida. Cada uno de esos resultados muestra la forma en que se ha estado pensando, sintiendo y actuando.

Si se desea un resultado diferente, primero es necesario hacerse consciente del estado mental actual y comenzar a cambiarlo.

Llegar a ese nivel de conciencia lleva tiempo, pero ese es el primer paso para transformar cualquier área de la vida.

¿Cómo hacer que la conversación interna trabaje a favor?

En el libro Imaginación despierta, de Neville Goddard, el capítulo "La moneda del cielo" explica que los pensamientos son la verdadera moneda del cielo y que el dinero es únicamente su manifestación física en la Tierra.

Una de las enseñanzas más importantes del libro es hacer que la conversación interna coincida con el deseo cumplido.

Vale la pena preguntarse todos los días: ¿Qué me estoy diciendo constantemente?

¿La conversación interna está enfocada en la prosperidad, en la gratitud y en aquello que se desea construir, o sigue centrada en las limitaciones y en los resultados actuales?

Muchas veces surge la idea de que es imposible pensar de esa manera porque todavía no se ve el resultado. Sin embargo, precisamente ahí está el cambio.

No se vive por vista, sino por fe.

Por eso es importante detener esa conversación interna basada únicamente en las circunstancias y comenzar a construir una nueva, alineada con la persona en la que se quiere convertir.

La conversación interna termina convirtiéndose en el reflejo de la realidad que se crea todos los días. Por eso, cuando cambia la conversación interna, también comienza a cambiar la dirección de la vida.

¿Cómo cambiar la conversación interna para cambiar los resultados?

La conversación interna debe coincidir con el deseo cumplido. Vale la pena preguntarse constantemente qué se está diciendo a uno mismo todos los días.

Si la conversación interna gira alrededor de la escasez, las limitaciones o los problemas, esos pensamientos terminan convirtiéndose en el estado mental dominante. En cambio, cuando la conversación interna está alineada con la prosperidad, la gratitud y la abundancia, comienza a construirse una nueva realidad.

No se trata de ignorar las circunstancias actuales, sino de dejar de vivir únicamente por lo que se ve. Como enseña la fe, primero se cree y después se manifiesta.

Cambiar la conversación interna implica dejar de repetir pensamientos que fortalecen la escasez y empezar a pensar, sentir y hablar desde la persona en la que se quiere convertir.

¿Cómo se transforma realmente una vida?

Muchas personas preguntan si estos principios realmente funcionan. La mejor respuesta siempre son los resultados.

Hace poco más de un año la realidad era completamente distinta. Había frustración, incertidumbre y momentos muy difíciles. Incluso hubo ocasiones en las que parecía no existir una salida.

Fue a través del estudio constante, de un programa de seis meses de coaching y de la aplicación diaria de estos principios como comenzó una verdadera transformación.

A los pocos meses empezaron a aparecer resultados completamente diferentes. En un periodo de quince días se manifestaron ingresos por setenta y siete mil dólares y, posteriormente, llegaron meses con ingresos superiores a los cien mil dólares.

Eso no significa ser mejor que los demás.

Bob Proctor siempre enseñó que nadie es mejor que nadie y que no es necesario competir, sino crear.

La diferencia está en desarrollar un mayor nivel de conciencia. Comprender cómo funciona la mente, entender los paradigmas y conocer las leyes universales permite cambiar la forma de pensar, sentir y actuar. Como consecuencia, también cambian los resultados.

Bob Proctor decía que la raíz de muchos problemas es la ignorancia. No porque una persona carezca de inteligencia, sino porque desconoce cómo funciona realmente su mente.

Comprender las seis facultades superiores, los paradigmas y las leyes universales permite desarrollar un verdadero autoconocimiento. Y cuando una persona sabe quién es y de lo que es capaz, deja de ver únicamente obstáculos y comienza a identificar oportunidades.

Esa es la gran diferencia.

¿Qué decisión puede cambiar el rumbo de la vida?

Si realmente se quieren cambiar los resultados, es necesario tomar decisiones diferentes.

Mientras no se tomen decisiones radicales, será muy difícil dejar de vivir una vida convencional.

La decisión de invertir en el propio crecimiento, estudiar estos principios y convertirse en consultor de Bob Proctor fue cuestionada por muchas personas. Sin embargo, fue precisamente esa decisión la que permitió transformar completamente los resultados.

La vida puede cambiar, pero primero hay que decidir hacerlo.

Quien desee profundizar en estos temas puede ponerse en contacto para conocer con mayor detalle el proceso y descubrir cómo aplicar estos principios en su propia vida.

Como parte de ese acompañamiento, también es posible acceder a materiales adicionales, como audios de Bob Proctor sobre el dinero, la honestidad con uno mismo y la forma correcta de tomar decisiones. El propósito sigue siendo el mismo: dejar a cada persona mejor de como llegó.

Muchas gracias por acompañar esta sesión. Hay mucho más por compartir, pero este fue un primer paso para comprender que la abundancia comienza en la mente.

No se rindan. Equivocarse forma parte del camino. Lo importante es seguir creciendo, seguir aprendiendo y continuar avanzando.

Dios los bendiga. Mucho ánimo y vamos a darle.