CÓMO DEJAR DE SER ESCLAVO DE TU MENTE Y CONQUISTAR TU LIBERTAD

Hay personas que tienen dinero, tiempo y posibilidades para elegir, pero siguen viviendo condicionadas por sus miedos, sus inseguridades o la opinión de los demás. La libertad, entonces, no depende únicamente de lo que tienes afuera. También depende de quién está tomando las decisiones dentro de ti.

Una pregunta puede ponerlo en perspectiva: ¿eres realmente libre o estás viviendo a merced de tu agenda, de tu cuenta bancaria, del qué dirán, de tus miedos o de tus creencias limitantes?

De esto habla Memo Serrano en su sesión Deja de ser esclavo de tu mente y conquista tu libertad. Si quieres profundizar en el tema, puedes ver el video aquí:

La mente también puede convertirse en una prisión

Muchas de las cosas que hacemos todos los días parecen decisiones, pero no siempre nacen de una elección consciente. A veces respondemos desde una creencia que nunca cuestionamos, desde una inseguridad que aprendimos a proteger o desde el miedo a lo que otros puedan pensar.
El miedo al qué dirán es un ejemplo sencillo. Puedes querer hacer algo y detenerte antes de intentarlo porque imaginas la crítica, el juicio o el rechazo. En ese momento, no estás tomando una decisión desde tu libertad: estás reaccionando desde el miedo.
Lo mismo ocurre con las creencias limitantes. Si una persona cree que no es capaz, que no merece determinada vida o que el dinero es algo negativo, esa creencia puede terminar estableciendo los límites de lo que se permite buscar. La creencia deja de sentirse como una idea y empieza a funcionar como una regla.

La libertad es más que dinero

La libertad financiera es importante. Tener activos que puedan sostener tu estilo de vida sin depender exclusivamente de tu trabajo puede darte un nivel mayor de elección. Pero incluso esa libertad tiene un límite si internamente sigues viviendo bajo el control del miedo.
Puedes tener dinero y seguir preocupado por la opinión de los demás. Puedes tener tiempo y no saber qué hacer con él. Puedes alcanzar una meta y descubrir que todavía no tienes paz mental.
Por eso, para Memo, la libertad más alta tiene que ver con la libertad de expresión de tu espíritu: poder expresar quién eres, honrar lo que quieres construir y vivir de acuerdo con ello. No significa hacer todo lo que se te antoje. Significa que tus decisiones no estén gobernadas permanentemente por aquello que te impide ser tú.
Antes de seguir, vale la pena hacer un ejercicio sencillo: toma una hoja y escribe “¿Qué es libertad para mí?”. No busques una definición que hayas escuchado antes. Describe cómo se vería esa libertad en tu propia vida, qué harías con ella y qué tendría que cambiar para comenzar a vivirla.
Dominio propio y libertad interior — Memo SerranoConquistar tu poder personal y honrar tu espíritu — Memo Serrano

El dominio propio cambia la relación con tu mente

Conquistar esa libertad requiere dominio propio. No se trata de controlar cada pensamiento ni de evitar las emociones incómodas. Se trata de desarrollar la capacidad de observar lo que ocurre dentro de ti para no reaccionar automáticamente ante cada situación.
Hay una diferencia importante entre reaccionar y responder. Reaccionar es permitir que el estado en el que te encuentras determine tu comportamiento. Responder implica recuperar el control y elegir desde un lugar más consciente.
Ahí entra el autoconocimiento. Porque no puedes transformar aquello que no eres capaz de observar. Conocerte implica reconocer qué te gobierna, cuáles son tus patrones, qué creencias estás obedeciendo y dónde existe una distancia entre lo que dices querer y la manera en que estás viviendo.

Recuperar tu poder personal

El principio de todo cambio es la incomodidad. Y muchas veces esa incomodidad aparece cuando dejamos de justificarnos y empezamos a ser honestos con nosotros mismos.
Si dices que quieres libertad, ¿cómo se ve esa libertad en tu vida? ¿Qué decisiones tomarías? ¿Qué dejarías de hacer? ¿Qué parte de ti estás conteniendo por miedo? ¿Qué estás postergando porque todavía estás viviendo desde la aprobación de otros?
Estas preguntas no tienen una respuesta universal. La libertad tiene que definirse desde tu propia vida.
Porque nada va a cambiar si tú no cambias. Saber qué hacer no es lo mismo que vivirlo. El cambio comienza cuando aquello que sabes empieza a reflejarse en tu comportamiento y cuando recuperas la capacidad de decidir desde tu identidad, en lugar de seguir funcionando en piloto automático.
Dejar de ser esclavo de tu mente no significa conseguir una vida sin problemas. Significa aprender a vivir con dominio propio en medio de ellos. Tener la capacidad de no reaccionar a la vida, sino responder a ella.
Y, finalmente, honrar tu espíritu es libertad.
Si quieres comenzar a trabajar en tu mente, tu identidad y tu poder personal, conoce Despertar.