CÓMO CAMBIAR TU PENSAMIENTO Y TU REALIDAD
Transformar tu vida requiere mucho más que establecer una meta y trabajar para alcanzarla. Cuando quieres cambiar tus resultados, necesitas comprender qué existe detrás de tus pensamientos, emociones, decisiones y hábitos. El cambio personal comienza cuando eres capaz de observar la manera en que estás viviendo, definir hacia dónde quieres ir y desarrollar una nueva forma de responder.
Desde esta perspectiva, existen tres fundamentos que pueden ayudarte a iniciar ese proceso: autoobservación, definición de un objetivo o propósito y desapego.
En este video, Memo Serrano explica cómo cambiar tu pensamiento y tu realidad:
Antes de entrar a los fundamentos, mira este video donde profundizo en cómo transformar tu mente y tu vida.
2. Define con claridad hacia dónde quieres ir


3. Practica el desapego y comienza a actuar desde una nueva identidad
- ¿Cómo tomaría decisiones?
- ¿Cómo utilizaría su tiempo?
- ¿Cómo respondería ante un problema?
- ¿Cómo manejaría su dinero?
- ¿Cómo se relacionaría con los demás?
Tres fundamentos, una nueva manera de vivir
Empieza a transformar tu identidad con Despertar
La mente y la forma en que pensamos
Ya tenemos una semana hablando de mentalidad. Bueno, tengo tres años y medio hablando de mentalidad, pero tengo una semana en la que empecé hablando de qué es pensar: dirigir mis pensamientos hacia lo que yo quiero, no simplemente la actividad mental que tengo. También platicaba del período refractario, que es el tiempo que tardamos en trance después de algo que nos pasó y que realmente no nos permite estar en control, porque estoy en trance, sí, en drama.
También hablaba del futuro predecible, cuando nosotros siempre estamos prediciendo el futuro sin darnos cuenta, porque son comportamientos inconscientes. Como cuando decimos: «Ay, no, yo nunca he podido; no voy a poder». Clásico. Y nos damos cuenta: yo cacho mucha gente así y no se da cuenta, pero está prediciendo su futuro, que es el que no quiere. También después les hablaba de reaccionar o crear: si yo estoy reaccionando a todo lo que me pasa o estoy en estado creativo, cuando estoy creando la realidad que yo quiero, o cuando estoy reaccionando a todo lo que sucede y, por consecuencia, no tengo control.
También les hablé de la mente inductiva y la mente deductiva, la capacidad que tenemos nosotros de escudriñar, de ir al detalle de lo que está sucediendo, de lo que vemos, de lo que escuchamos, de ser muy selectivos con nuestros pensamientos, entendiendo que tenemos de 60,000 a 70,000 pensamientos al día y que, estadísticamente hablando, según la neurociencia, el 80 % es negativo. Por lo cual es enorme la importancia de entender que, si tenemos de 60,000 a 70,000 pensamientos al día y el 80 % son negativos, sabemos que los pensamientos negativos te llevan a emociones negativas y eso te hace accionar negativamente o incorrectamente.
Por lo cual te va a dar una vida que no quieres. Esa es la razón por la cual la gente no tiene la vida que quiere: los resultados, la vida, el dinero, el físico, la salud, las relaciones. ¿Por qué? Porque no se dan cuenta de que tenemos de 60,000 a 70,000 pensamientos al día y, estadísticamente hablando, el 80 % son negativos. Y si yo no aprendo a escudriñar, a seleccionar, a sortear los pensamientos, y no aprendo el arte de rechazar ideas, de rechazar pensamientos y reiterar los que quiero a través de la autosugestión, a través de afirmaciones, a través de decirme a mí mismo «esto es» y honrarlo con mis acciones, nunca tendré la vida que quiero. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, ¿no?
Temas que requieren profundidad
Entonces, todos esos temas son súper profundos. Les dedicamos una clase o, yo diría, a veces media clase, además de darle la palabra a ustedes, lo cual es totalmente válido. Pero son temas que podrían llevarte tres meses cada uno si vas a profundidad. Yo les diría que, por lo menos, vieran esas clases desde el jueves pasado hasta ayer y la de hoy. También va a estar.
Los fundamentos de la metafísica
Para mí, la metafísica es... Hay gente que dice que la Biblia es el mayor libro metafísico y que Jesús era el mayor metafísico que existía. Para mí, en la metafísica, realmente el propósito principal es crear un cambio, un cambio psicológico. Es estudiar al ser, estudiar más allá de lo físico, estudiar al ser más allá de lo que veo, pero con el propósito de crear un cambio psicológico radical en nosotros, para poder vivir la vida que quiero. ¿Entienden? Explico.
Los tres fundamentos
Para lograr eso, según Neville Goddard, que estamos aquí en el libro «Sentir es el secreto» —compren el librito, está muy pequeño, pero es muy poderoso—, «Sentir es el secreto», «Sentir es el secreto». Neville Goddard. Yo nunca conocí sobre Neville Goddard hasta que llegué al círculo cercano de mi mentor. Íbamos a estudiar porque esto es lo que él estudiaba. Nosotros estudiábamos con él porque era lo que él estudiaba. Entonces, en el libro, Neville Goddard dice que realmente los tres fundamentos de la metafísica —que es el propósito del cambio del individuo, del estudio del individuo más allá de lo físico para cambiar psicológicamente— son importantes porque sabemos que la mente controla el cuerpo. El cuerpo nunca controla la mente. La mente es lo que pienso y lo que siento.
Entonces, si la mente controla el cuerpo, eso se sabe ya desde hace mucho tiempo. Pero, si no entiendes esto, ve y anota la palabra «epigenética» y analiza qué es, y verás cómo te darás cuenta. Estudia la neurociencia o estudia sobre esto. Yo, dispensa, el doctor Lipton, Caroline Leaf, hay un montón. Entonces, los tres fundamentos, según Neville —y el libro lo hizo en 1953, imagínate—, dice los tres fundamentos de la metafísica, que es básicamente el estudio más allá de lo físico para hacer un cambio radical en el pensamiento, en el ser, porque creemos que lo que vemos físicamente es quiénes somos, pero...
Honrar lo que realmente quieres
En realidad, no somos un espíritu viviendo en un cuerpo. Nuestro ser va más allá de lo que ves con tus ojos. Tu ser va mucho más allá de lo que tú ves con tus ojos.
Entonces, los tres fundamentos dicen: uno, la clase se llama «Los tres fundamentos de la metafísica» o el estudio del ser que va más allá de lo físico. Son tres fundamentos: autoobservación; la definición de un objetivo, propósito o meta, como quieras ponerlo, es el número dos; y tres, el desapego. Ahorita voy a profundizar en los tres.
El cambio es un viaje psicológico
Dice Neville: el propósito de la verdadera metafísica es provocar un renacimiento o cambio psicológico radical. A mí me encanta esa palabra: radical. Entonces, el propósito de la metafísica es provocar un renacimiento, un cambio psicológico radical en cada individuo.
Tal cambio puede tener lugar hasta que el individuo primero descubra el ser que él quisiera cambiar. ¿Qué significa esto? Tal cambio radical... Hay otra parte de otro libro de Neville que dice: de donde tú quieres ir, a donde estás, a donde quieres llegar. Vamos a llamarlo de ganar $1,000 al mes a ganar $100,000 al mes, o del físico que tengo ahorita a ponerme bien mamei, de como sea. De donde estás a donde quieres ir, del punto donde estás al punto donde quieres llegar, en lo que te dé la gana. Del punto A al punto B no es un viaje físico, es un viaje psicológico.
Aprender a seleccionar nuestros pensamientos
¿Qué significa esto? Analícenlo. Verán: si la mente controla el cuerpo, si yo necesito, si yo quiero cambiar mi físico y ponerme bien fit, cuando nosotros vivimos del «ver para creer», yo creo fervientemente que todo es físico. Pero, en realidad, si la fuente maestra o autor intelectual de los movimientos de mi cuerpo son la mente, los pensamientos y las emociones, ¿en dónde tengo que trabajar? Por ejemplo, una persona que dice «yo no tengo disciplina», ¿dónde crees que tiene que trabajar para empezar? En ir a convencerse de que sí la tiene o de que sí es capaz de hacerlo, porque se está convenciendo de que toda la vida «no tengo disciplina, no tengo disciplina, no tengo fuerza de voluntad, no tengo fuerza de voluntad». Esa es la verdadera causa. La causa raíz no es que no pueda mover su cuerpo y hacer lo que quiere hacer. La causa raíz es la creencia proveniente de la repetición, llamada conversación interna, autosugestión, diciéndose: «no puedo, no puedo, no puedo, no puedo». Esa es la causa raíz. ¿Se entiende? ¿Alce la mano si entendiste?
La disciplina empieza en la mente
Por eso, la disciplina de conductas o disciplinar las acciones que yo quiero hacer, para que yo me llame disciplinado, inicia disciplinando mi mente. Anota eso, escribe eso, tatúatelo: la disciplina de conductas, de acciones.
Pensamientos, emociones, acciones y resultados
En otras palabras, para que mi cuerpo físico haga lo que quiero que haga, tengo que ir a la fuente, y la fuente es la mente. En otras palabras, los pensamientos: todo inicia en un pensamiento. Si yo estoy: «Ay, qué huevo ir al gimnasio», pregunta: ¿eso coincide con la acción que quieres hacer? No coincide. Y si un pensamiento te lleva a una emoción y una emoción a una acción...
Entonces, la acción nunca será la que tú quieres, porque no está coincidiendo. La raíz de todo, el inicio de todo, que es el pensamiento, no está siendo fundamentado o iniciado desde donde quieres que sea.
El verdadero poder de elegir
En otras palabras: «Ay, ¿qué pereza ir al gimnasio?». ¿Qué te va a dar? Hueva, flojera. ¿Qué se va a sentir en el cuerpo? Flojera. «Es que no sé». ¿Por qué? «Pero siempre traigo flojera». Porque traes pensamientos todo el tiempo de flojera. Es tan simple y nos encanta complicarnos la vida. El viaje, el cambio de aquí a donde quiero ir, tanto en mi físico, mis finanzas, mis relaciones y mis resultados en general, es un viaje psicológico. Es la mente la que debo cambiar, no nada más... Y a la gente le encanta: «Pero el presidente, pero el COVID, pero el otro, pero el barrio». ¡Ay! Pero ¿qué no han entendido que la causa es justamente el pensamiento que están entreteniendo, que inicia todo? Desde ahí te lo he dicho 35,000 trillones de veces: el mayor regalo divino que Dios te dio es el libre albedrío. Y el libre albedrío no son las decisiones que tomo, porque antes de las decisiones tiene que haber un qué.
Entonces, yo tengo que pensar para poder elegir. ¿Por qué elijo? Porque tengo opciones. Y cuando tengo opciones, quiere decir que tuve pensamientos que me dieron esas opciones. «¿Y si hago esto o hago el otro? ¿De piña o de fresa?». «No, de piña». Perfecto, esa fue mi elección. Pero antes de mi elección tuve un pensamiento que me dijo: «¡Oh, papá!». Entonces...
El verdadero libre albedrío es el poder de elegir tu pensamiento. Por eso, el mayor poder que Dios te dio es el poder de escoger en qué pensar. Si estuviera que nosotros tuviéramos que pensar algo a la fuerza, eso no sería libertad.
La conciencia de lo que estás pensando
Por eso, la verdadera libertad inicia cuando entiendes que tú eres libre de escoger qué pensar, que es donde inicia todo: pensamientos, luego emociones, luego acciones, luego resultado. En realidad, el pensamiento que tú eliges es tu verdadera libertad. Tú estás eligiendo. «Pero no soy consciente». Bienvenido a la conciencia. Ya te acabas de dar cuenta de que no eres consciente, ¿o no? Por eso, si tú estás... Tú te puedes ir hacia atrás o hacia adelante las veces que quieras en el mapa: pensamientos, emociones, acciones, resultado. Si tú te estás sintiendo mal, es porque pensaste algo que te hizo sentir mal. Si tú estás accionando como no quieres, es porque sentiste algo, probablemente una emoción negativa proveniente siempre de un pensamiento negativo.
Entonces veo: ¿cómo le hago para controlar mis emociones? Controla tus pensamientos. Es tan simple como eso. «Pero ni cuenta me doy qué pienso». Bienvenido.
Sentir antes de ver
Bienvenido al despertar de conciencia. ¿Qué crees que es eso? Hacerte consciente, darte cuenta de lo que estás pensando. «Me estoy sintiendo enojado». ¿Eh? ¿Qué estoy pensando? ¿Qué estoy pensando? ¿Por qué es que escuché a aquel y me dijo: «Memo, sácate, quítate esas ideas y empieza a pensar esto. Escoge esto. Ve al supermercado de la física cuántica, donde todo pensamiento es posible, donde puedes pensar lo que te dé la gana y ve y escoge el correcto»? Así de simple. «No, pero es que no es fácil». Persona, ¿tienes idea? «Es que yo...» Perfecto. ¿Quieres estar en tu drama? Échale. ¿Cómo te va con eso? Tienes el poder, la libertad, el regalo divino de escoger qué pensar. Cuando Neville Goddard, en sus libros, dice «el sentimiento del deseo cumplido», significa que tú sientas que ya es tuyo lo que tú quieres. Y para sentir, que es lo mismo que emoción, necesito pensar: ¿cómo demonios voy a sentirme que ya es un hecho si yo digo «pero es que no lo veo»? Pero ve, analiza.
Por eso es que la gente analítica, que usa su parte izquierda del cerebro solamente, quiere: «A ver, yo quiero hechos. Hechos. Ver para creer. A mí no me anden con todas esas cosas filosóficas. A ver que se vea, que se vea, a ver...». ¡Buoh! Por eso no crecen. Por eso no van más allá de lo... ¿Por qué? Porque tienen que ver para creer. ¿Saben cómo vas a vivir limitado toda tu vida? Porque si tú crees que lo físico es lo único que existe, eres muy pobre. De aquí andamos por fe, no por vista. Si no me crees, mándame al demonio; no tengo inconveniente con eso. Cada quien tiene la vida y el resultado que quiere.
Primero tienes que observarte
Entonces dice: tal cambio no puede tener lugar hasta que el individuo primero descubra el ser que él quisiera cambiar. ¿Cuál es el ser que tú quieres cambiar?
La humildad de observar tus resultados
En otras palabras, ¿dónde estoy?, ¿a dónde voy? Mientras tú no te hagas consciente de quién estás siendo, de cómo estás pensando, de cómo te estás comportando, de las áreas de tu vida que no te gustan... Por eso dice Proverbios 11:2: «La sabiduría está en la humildad». Los humildes son sabios; los soberbios tienen deshonra. Me encanta, porque ayer estaba hablando con alguien. No voy a decir más, porque ya entró aquí alguien y a la persona se le notaba la soberbia, pero está escuchando. Cuando nosotros cerramos la puerta, ¿qué me va a enseñar? Si yo soy... no entra la sabiduría.
Por eso tengo que tener humildad para voltear a ver mis resultados, mi vida, mi comportamiento; es decir: «¿Qué pasó, Guillermo? ¿Por qué no estás haciendo esto? ¿Por qué no estás así? ¿Por qué actúas de esta manera? ¿Por qué reaccionas? ¿Por qué gritas? ¿Por qué esto, por qué aquí, por qué acá, por qué allá? ¿Por qué no estás teniendo el físico que quieres? ¿Por qué no estás produciendo? ¿Por qué estás ocupado, según tú, pero no estás siendo efectivo?». Ten la humildad de ir y observarte.
«¿Qué estás haciendo, Guillermo?». ¿Se entiende o no? Déjenme decirles una cosa: se ocupan pantalones para eso. Se ocupan pantalones para voltear a ver tus resultados y decir: «¡Eh! Deja de mentirte. Deja de mentirte. Basta». Pantalones se ocupan para eso, porque la gran mayoría se autoengaña. Y cuando tú observas el ser que quieres cambiar...
Entonces sabes dónde partir. Si yo no sé de dónde partir, entonces, ¿qué voy a hacer? «Hay que cambiar». Va, venga. «¿Dónde empiezo?». «Ya cambia, mi amor». «¿Qué cambio? ¿Me cambio de ropa o qué cambio?». ¿Cuál es el acto específico, hábito específico o creencia específica que me tiene estancado? ¿Cuál es el resultado específico que me tiene estancado? Pero nos encanta: «No, aquel está peor». ¡Oh, wow, qué iluminación! Aquel está peor. ¿Qué importa cómo está el otro?
Tú, con gran humildad, te estás observando y diciendo: «¿Te gusta o no te gusta?».
Cuando tus hábitos no coinciden con la vida que quieres
¿Saben cuál es uno de los más grandes desequilibrios que existe en la sociedad? Que, en mi opinión, más del 95 %, si no es que el 99 %, está ahí: cuando quieres una vida hacia allá y tienes hábitos hacia acá.
Ahora ustedes díganme quién está así: todo mundo. ¿Cómo no va a crear un desequilibrio eso? Si tu espíritu te está grite y grite: «¡Jode, hijo! ¡Yo quiero esta vida!», y tú: «No, a mí me encanta para acá». ¿Cómo demonios no va a haber desequilibrio? Saben qué es la depresión: eso. Pero, a través del tiempo, la persona que está deprimida es porque no sigue su espíritu. ¿Cómo crees que una persona va a estar deprimida si todos los días se dedica a lo que ama hacer, si todos los días va y honra su espíritu, controla su mente y hace y vive feliz y pleno haciendo lo que ama? ¿Cómo crees que va a estar deprimido? La depresión es más que falta de entendimiento y control de tu mente. La depresión es más que tu cuerpo gritándote: «No quiero esta vida», pero tú aferrado a estar ahí. La depresión es vivir la vida cumpliendo expectativas de otros y no las tuyas. «Ay, ¿qué van a decir? Mejor no». Y lo he hecho toda mi vida, hasta el punto donde no vivo como yo quiero, pero ya no sé ni qué hacer, porque «¿y si se enojan?, ¿y si no les gusta?, ¿y si me critican?». ¿Y si importa un pepino? Honra tu espíritu. Ese desequilibrio que existe, para mí, en el 99 % de la gente, es lo que tiene a toda la gente infeliz. ¿Y cómo adormecen ese tipo de infelicidad? Porque unos no están declarados deprimidos todavía...
Entonces, si tú vas y observas al ser que estás siendo actualmente, con gran humildad, es decir: «Este es el ser que estoy siendo. Puedo ser mejor, totalmente, pero este es quien estoy siendo». Entonces, el cambio no puede dar lugar... Perdón, no puede tener lugar hasta que el individuo primero descubra el ser que él quiere cambiar. ¿Cómo puedo empezar un cambio si yo no descubro dónde está el problema? «Oiga, ven, venga a reparar aquí». «Sí, claro. ¿Dónde está el problema?». ¿Sabe cómo voy a empezar a reparar si yo no descubro dónde tengo que empezar a reparar? Porque déjame decirte una cosa: no todo en tu ser y en tu vida está mal. Pero hay, me atrevo a decir, pequeñas áreas en tus creencias, en tus hábitos, en tu forma de pensar, pequeñas, que se han convertido en enormes resultados, porque iniciaron como pequeñas, pero las ignoraste hasta que se convirtieron en un problemón.
Ejemplo: el hábito alimenticio de cierta cosa que no has querido dejar toda tu vida te ha ocasionado todo tipo de estragos. Un pequeño hábito pudo haber hecho una enorme diferencia. Pero, ¿qué pasa si tú tienes una manzana podrida y tiene un pedacito podrido? Si inmediatamente lo cortas, sigue estando buena el resto, ¿no? Pero déjalo ahí. ¿Qué hace? Pudre toda la manzana. Cualquier parecido con la realidad, mera coincidencia.
Autoobservación acrítica
Entonces dice: el descubrimiento, el descubrir qué ser quiero cambiar, solo puede hacerse mediante una observación acrítica de sus reacciones a la vida. De sus reacciones a la vida. ¿Qué es una observación acrítica o autoobservación acrítica? ¿Qué significa esto? Que, sin criticarme, acrítica, sin criticarme, me observo sin juicio, sin separación. Sería, diría el señor William: «Saludos, William. Ayer estaba viendo tu clase». Sí. Sin separarme de qué? De lo que mi espíritu me grita, me dice que soy; sin separarme de mi espíritu, sin ser incongruente, sin no siendo congruente. Eso es no juicio, sin juzgarme: «Todo mal». No. Simplemente observa. Observa, obsérvate. A ver: ¿por qué hago esto?, ¿por qué digo esto?, ¿por qué tengo esta costumbre?, ¿por qué reacciono así? ¿Por qué? Sí, obsérvate. Observa.
Es como si contrataras tu conciencia, que no eres... no eres tus pensamientos; eres el ser que observa tus pensamientos, que no es físico. Ya te diste cuenta. ¿Nunca has pensado quién está pensando lo que estás pensando? Eso eres. Se le llama conciencia. O llámale espíritu. Llámale alma.
La conciencia como observadora
¿Cómo quieras llamarle? ¿Quieres llamarle Juanito? Llámale Juanito. Bruno decía Bruno. ¿Se acuerdan del Bruno? «Cállate, Bruno». ¿Se acuerdan de la película esa?
Entonces, cuando tú tienes una autoobservación acrítica, te decía yo: contrata tu conciencia y dile: «¡Eh! Vete a observar acríticamente. No juzgues», porque en el momento en que yo entro en la crítica, ya perdí. Más bien es: «A ver, interesante». Grábense esa palabra: interesante. «¿Por qué reacciono así?». Interesante. «¿Por qué hago esto?». Interesante. «Mmm, ¿por qué me enojo cuando me dicen esto?». Interesante. ¿Por qué esta persona... pum, toca ese botón rojo? ¿Alguien tiene alguna persona que siempre le toca el botón rojo? Ya you know, ya saben lo que les estoy diciendo, ¿sí o no?
Observa. ¿Por qué? ¿Por qué cualquier cosa me saca de casillas, me encabrona, como quieras decirlo? ¿Por qué? Empieza a observarte: observación acrítica. ¿Por qué tengo esta costumbre? ¿Por qué tengo estos hábitos? ¿Por qué me encanta comer esto? ¿Por qué, cuando celebro, me encanta ir a comer o a tomar o hacer...? ¿Por qué? Sí, obsérvate.
La cueva que temes entrar
¿Por qué? Primero que nada, se ocupan pantalones. Y decía Joseph Campbell: «La cueva que temes entrar es aquella que contiene el tesoro que buscas». La cueva que temes entrar es poner el espejo frente a ti y observarte: decir «¿Por qué actúas así?». Es entrar dentro de ti. Es entrar dentro de ti y decir: «Ver, observarte». Se requieren pantalones para hacer eso, jóvenes.
Cuando tú empiezas a observarte acríticamente quiere decir, sin criticarte, sin juzgar, empiezas a observar y empiezas a darte cuenta. ¿Cuál es el objetivo? Darte cuenta. ¿Qué significa eso? Hacerte consciente. Mira, antes no era consciente de que hago esto. Ahora soy consciente. Por ejemplo, yo nunca fui consciente, por más de 20 años, de que agarraba algo de plástico y siempre ya como vaca, así, mordiendo el plástico. Se los juro. Yo no me daba cuenta. Más de 20 años, si no es que más, porque es lo que me acuerdo. Pero siempre andaba con un plástico y lo dejaba así, todo... y, si no tenía suficiente, buscaba otra pluma, un popote. Los popotes los dejaba y todo.
Nunca me di cuenta de que era una ansiedad dentro de mí. Nunca me di cuenta hasta que empecé a estudiar desarrollo personal y dije: «Ven nomás, Memo, ¿dónde andas?». Sí, me acuerdo. Me imagino que se ríen porque leyeron por ahí. No creo que a ustedes les pase algo así.
Tu estado de conciencia
Entonces dice: la suma total de estas reacciones que tú observes, las reacciones que tienes ante la vida, la suma total de estas reacciones define tu estado de conciencia. Y es el estado de conciencia el que atrae situaciones y circunstancias a tu vida. ¿Cómo puedo darme cuenta de mi estado de conciencia? De la manera en la que yo estoy reaccionando, viviendo y actuando ante la vida.
En otras palabras, todo ser humano actúa por su nivel de conciencia actual. Y tú eres uno de ellos. Por lo cual, ayer, que estaba escuchando la clase de William del perdón...
El perdón hacia ti mismo
En realidad, es verdad: tú tienes que perdonarte a ti, tienes que perdonarte a ti. Ahora, la mejor forma, para mi punto de vista, de perdonarte a ti es entender que todo ser humano, incluyéndote a ti, actuamos por nuestro nivel de conciencia actual. Entonces, yo no puedo reclamarle a mi hijo en 10 años, cuando tenga 21 años: «Tú hiciste tal cosa y me acuerdo perfectamente». No te hagas. Buenas para perdonar, ¿verdad?
Entonces, yo no puedo reclamarle a mi hijo en 10 años: «¿Por qué hizo lo que hizo hoy?», porque lo hizo en su nivel de conciencia.
¿Qué crees? Tú estás igualito. Tú no puedes reclamarte a ti toda la vida y no perdonarte cuando, en realidad, actuaste desde el nivel de conciencia actual que tienes o tenías hace un año o tenías hace tres años, cuando cometiste esa burrada. ¿O no? ¿Cómo le reclamo a mi hijo? Le digo: «No puede ser, persona. No caminabas, te caías. ¡Güey!, yo te decía “párate” y ya. Eras un bebé, pero alivíánate». Imagínate que yo le diga eso. Se va a quedar...
Nosotros, en conciencia, somos bebés, y algunos todavía ni gateamos, mucho menos correr. ¿Cómo puedo reclamarme a mí que no podía caminar o no podía correr si mi nivel de conciencia... o, en el caso de un bebé, su físico, su cerebro, no ha hecho las conexiones neuronales para crear la motricidad necesaria para que aprenda? ¿Cómo hacerlo todo? ¿Cómo puedo reclamarle? Uno dice: «No, claro, es un bebé». Sí, güey, pero tú y yo somos bebés en conciencia. También, claro, tu ego dice: «Yo qué, que si... ¿pues tan perfectos como yo y conscientes?». Discúlpenme. Sí, yo hago burradas. Me acordé de la voz esta de Buzz: «Al infinito y más allá».
Entonces, ¿por qué creen que hacemos burradas? Porque no somos conscientes. O quién... A ver, ¿a quién le gusta hacer pendejada y media? A ver, alce la mano. ¿A quién le gusta hacer pendejada? Perdón. Yo me río de mis babosadas, ¿sí me entiendes? A nadie le gusta. Las hiciste porque no eres consciente. ¿Cómo podrías reclamarte toda la vida cuando no eras consciente? Va. Eso es el perdón. El perdón viene a través del entendimiento de ti mismo. Me entiendo. Digo: «Entiendo. No sabía. No era consciente». Acuérdate del bebé. Ni que yo le diga a mi hijo: «No puede ser, persona. ¿Qué onda? Tardaste dos años en caminar. Te pasas». Así mismo. Tú, se los juro, nosotros tardamos más de dos años en hacernos conscientes.
Eleva tu conciencia, eleva tu vida
Entonces, cuando yo observo mis reacciones acríticamente, observo mi comportamiento, observo mis reacciones, observo cómo yo actúo y las reacciones a la vida, a lo que sucede, a lo que me dijeron, a lo que... ¿Cómo actúo? ¿Por qué hago de esta manera? Entonces, la suma de todas esas reacciones define tu estado de conciencia. Y es el estado de conciencia el que atrae hacia ti las situaciones y las circunstancias a tu vida. Eleva tu conciencia, eleva tu vida.
Ejemplo: «No tengo dinero, Memo».
Es el estado de conciencia que tienes el que está haciendo que constantemente estés en escasez. Y hay unos que se mueren y se quedan ahí, a lo mejor en la otra vida.
No sé cuáles sean tus creencias, pero cualesquiera que sean, a lo mejor en otra vida dice: «Otra vez. Reset. Venga. Verdad, el videojuego, me acabó la vida. Tengo otra vida. Venga, vamos a calarle». Ahora, en esta, sí, pero es tu estado de conciencia lo que toca elevar, no las circunstancias, no el trabajo, no el dinero. Y me encanta la gente: «No tengo tiempo para estudiar la mente y todas esas cosas que hacen ustedes». Cada mañana yo tengo que trabajar. Sigue ahí donde estás. Quédate ahí. Me dice una persona ayer: «Es que me encanta porque eres directo, Memo». Es que si no les hablo directo, no agarran la onda. Yo, lo crean o no, mi intención siempre es despertarte. Yo me dedico a despertar almas y no me importa si me creen, no me creen, si se burlan, no se burlan. Me importa un verdadero pepino. Yo me dedico a despertar almas y lo que hago cada mañana es que: «¡Sánate! ¡Despierta! Wake up!». Ese es el estilo delicado de Memo Serrano.
Definir un objetivo, un propósito, una meta
Entonces, la autoobservación es el fundamento número uno de la metafísica, que es el estudio del ser, con el propósito de hacer un cambio radical en nuestras vidas. Autoobservación. El que sigue es definir un objetivo, un propósito, una meta. ¿Qué significa esto? Primero me observé: ¿dónde estoy? Ahora, ¿a dónde voy? Cuando nosotros entendamos que el ser humano nunca estará dispuesto a cambiarse a menos que tenga un deseo ardiente, una razón muy poderosa y fuerte, si entiendo eso...
Entonces, tengo que ir a buscar en mi mente, no allá afuera, qué es lo que yo quiero. ¿Cuál es mi sueño?
Por ejemplo, ¿por qué estás tú aquí? ¿Por qué estás escuchando a una persona regañona todos los días si está golpeando tu ego? Golpear a tu ego no es nada placentero, yo lo sé. ¿Por qué estás aquí? ¿Qué quieres lograr? ¿Qué deseas lograr? ¿Por qué llegaste aquí? ¿Por qué le diste clic a esa publicidad? Dijiste: «Voy a entrar a ver qué tiene aquí». ¿Por qué? ¿Qué buscas? «Despertar». Perfecto. ¿Qué significa? Tradúcelo. No me lo digas a mí, pero ¿qué significa para ti «despertar»? ¿Qué significa para ti? «Quiero esto. Quiero el otro. Me visualizo acá».
Pensamos en imágenes: «Ya me vi»
Entonces, ahí les va. Perdón. Yo les conté que pensamientos me llevan a emociones, emociones a acciones y acciones a resultado.
Entre el pensamiento que pensamos en imágenes. Si yo te pregunto de qué color es tu refrigerador, viene la imagen de tu refrigerador. Si te pregunto de qué color es tu carro, viene la imagen a tu mente de tu carro. ¿Están de acuerdo? Pensamos en imágenes. Si nosotros no construimos una imagen en la mente, obviamente te puedes apoyar en escribir, pero si tú no construyes una imagen en tu mente de lo que tú quieres y dónde quieres vivir, qué quieres hacer, cómo quieres vivir, todo esto, si no tienes una imagen clara y nítida, no podrá venir la emoción. ¿Cuál es la emoción? Cuando tú dices: «Ya me vi». Esa emoción, ¿te han detenido los obstáculos, las personas, las opiniones? Cuando tú te has sentido así, ¿te han detenido? Ya se dan cuenta cómo ocupamos eso para aplastar nuestras excusas, para cambiar lo que tenemos que cambiar, pero sobre todo para que te importe un pepino lo que digan los demás, porque la opinión, el miedo a la opinión de los demás, es uno de los mayores retractores de la sociedad.
Entonces, ahorita, si tú te acuerdas del momento cuando tú te sentiste así, porque te dije: «Alza la mano si te has sentido así». «¡Ah, ya me vi!». Acuérdate de esa emoción. Quiero que reconectes con esa emoción y tú digas: «Es cierto, yo me acuerdo que estaba...». Y vámonos. Así, riendo, así vamos: «Estoy listo. Tengo que llegar ahí. Tienes que llegar ahí. ¿Cómo hago eso?». Tengo que tener una imagen muy clara de la vida que quiero vivir o aquella cosa que quiero lograr. Tengo que verme ahí. Sí, tengo que, porque literalmente decimos: «¡Ah, ya me vi!». Cuando tú dices «ya me vi», ¿tú crees que estás dudando? Eso es fe. ¿Estás de acuerdo que estás viviendo de la fe, no de la vista? Andamos por fe, no por vista, dice el versículo. En ese momento tú no estás dudando, tú te estás viendo ahí y a tal grado que te emociona eso. ¿Por qué crees que te emociona? Te pregunto: ¿crees que sea verdad o no? ¿Crees que se vaya a dar o no se vaya a dar? No dudas. ¿Están de acuerdo en que no dudan? Para ti ya es un hecho. ¿Qué significa? «Amén. Diosito, por favor, ojalá me ayudes con esto». ¿Por qué «amén»? Porque por un lado estás diciendo «no lo tengo, ayúdame a que sí tenga», y por otro lado: «Hecho está». Se dan cuenta de que no son conscientes. «Gracias, señor, porque es un hecho». Amén.
Como es afuera, es adentro
Entonces, si hay congruencia, nada de que «ayúdame, Diosito, amén». ¡Ay, discúlpame! Ya me metí en camisa de once varas ahí. Ahora nos van a enseñar a rezar, güey. Si nosotros somos, como decía el dicho de la verbena perpetua... ¿Cómo decir eso? Nosotros tenemos 35 años en la iglesia. Está bien, está bien, ya ignórenme. No hay problema. Pero esa duda hace que nunca llegue de la vela perpetua. Muchas gracias, muchas gracias. Gracias, gracias, gracias.
Entonces, cuando tú vayas a rezar, reza agradeciendo que es un hecho y luego di «Amén», porque ya es un hecho. Ya es un hecho aquí. Y nada se crea afuera si no existe aquí primero. Como es afuera, es adentro.
Entonces, define qué es lo que quieres. Escribe. Ponte a escribir. Escribir causa pensar. Pensamientos profundos despiertan poderes durmientes. ¿Qué quiero? ¿A dónde voy? Ya me autoobservé. Ya me di cuenta. Ya es perfecto. Pero ahora, ¿qué quiero? Te digo: pasa tanto tiempo como sea necesario hasta que llegues al punto donde digas: «Ya me vi». Otra vez, pasa tanto tiempo como sea necesario escribiendo, pensando, meditando, corriendo, haciendo lo que te dé la gana, hasta que llegues al punto de decir: «Ya me vi». Si no has llegado ahí, síguele dando, papá, porque déjame decirte una cosa: mientras no llegues ahí, nunca se manifestará. Neville Goddard lo llamaba asumir el estado del deseo cumplido. Es eso: me siento que ya es un hecho. Sí, me acuerdo.
La manifestación y la pesca en Los Cabos
Ahora, en diciembre llevé a 17 personas de mi equipo a Los Cabos, al Hard Rock. 17 conmigo, la familia de Henry, la familia de María Cruz, que ya nos vamos, chicos, dos semanas. Ok. Entonces, yo había pagado embarcaciones para ir a pescar por muchos, varios años, y para mí pescar un marlin era un sueño. Era así como algo de: «No, esa onda es otro nivel», ¿no? Y había pagado embarcaciones. Pero no fue. Y les digo, en serio, varias veces, de esas que estás... A lo mejor no lo dimensionan, pero de esas que vas y duras ocho horas así y no agarras nada, y pagaste $2,000 o $3,000 por un barco. Yo estoy seguro de que varios, sobre todo las mujeres, dirán: «¿Qué? Yo nunca haría eso. ¡Qué aburrido!». Está bien. Yo entiendo eso. Sí, créanme, hay cosas que ustedes hacen que nosotros decimos lo mismo.
Entonces, mi punto es que, hasta que llevé al equipo que conoce y que entiende sobre la manifestación y que todos estábamos agradeciendo una noche antes por la pesca tan abundante que íbamos a tener, no fue casualidad: pescamos cuatro marlines y dos dorados. Hubo gente como Cifredo, el esposo de María, que nunca habían pescado; de repente, una fotona con un marlinzote así, dijo: «¡Qué suerte tiene!». Mi punto aquí es: tienes que visualizarlo aquí, sentir que ya es tuyo para que...
Entonces, se vea. Mientras no hagas eso, buena suerte. Mientras no hagas eso, es un proceso intelectual y la manifestación no se crea con el intelecto; se crea con el espíritu, y el espíritu es el subconsciente, es la emoción. Tu vibración es tu oración. Vibración es lo mismo que emoción. Tienes que sentir. ¿Qué dice aquí? ¿Qué dice aquí? A ver, lee, ¿qué dice? «Actuar es el secreto». Rezar... ¡ay, perdón! Es el secreto: sentir, sentir, sentir.
El tercer fundamento: el desapego
Y el tercer fundamento, les decía: tres fundamentos de la metafísica, que es el estudio del ser para llegar a ese cambio radical que queremos en nuestras vidas: autoobservación; segundo, definir el objetivo, hacia dónde voy. Me encanta. Yo sé que a ustedes les va a encantar. Tercero, el desapego. Les va más... Les voy a leer para que quede claro que no es una interpretación mía.
El propósito de practicar el desapego es separarnos de nuestras actuales reacciones a la vida y unirnos a nuestro objetivo en la vida. En español, ¿qué significa? El propósito de practicar el desapego es dejar de actuar como he actuado y sentirme que ya está hecho aquello que yo quiero, y actuar como si ya está hecho. ¿Cómo actúo como si ya está hecho? Asume que eres esa persona de aquí en adelante y deja ir a tu antiguo yo. Saben cómo les cuesta eso a la gente.
Ahora dice: practicamos el desapego o separación interna para escapar del círculo de nuestras reacciones habituales de la vida. ¿Qué significa reacciones habituales? De la forma en la que yo me comporto, hábitos, la forma habitual. Si yo no cambio mis hábitos, si yo no dejo de actuar de la manera en que actúo ante ciertas cosas, si yo no dejo de pensar habitualmente: «Ay, no, es que no hay dinero. Está difícil», esa es una reacción a la vida. «No, pero es que mira, ve, y los ricos son malos y el dinero...» Esa forma habitual de pensar, de creer, de vivir es la que te tiene ahí chingado. ¿Entiendes? Cambia todas esas formas de creer, de ver, de interpretar, de pensar, de sentir, de actuar y asume el nuevo personaje.
La fe le precede a la vista
En otras palabras, siéntete abundante y compórtate como una persona abundante. Siéntete que ya lo tienes. Ya es un hecho. Andamos por fe, no por vista. La fe le precede a la vista. Entiende eso: la fe siempre le precede a la vista. ¿Qué significa esto? Para que tus ojos vean la manifestación física de lo que tú quieres, primero tuviste que verlo aquí. Eso se llama fe. La fe le precede a la vista. «¡Oh, es que yo tengo que ver para creer!». En ningún libro, búscale por donde te dé la gana, en ningún libro dice: «No, sí, miren, usted tiene que ver primero para poder...». Va. Ningún libro dice eso, hombre. Todo mundo que creó el internet, el iPhone, todo lo que ha revolucionado la humanidad, ¿qué? Primero lo vieron y luego lo hicieron. «¿Que yo tengo que ver que existe el iPhone para poder ir a hacer el iPhone?». La fe siempre le precede a la vista, siempre.
Debería ser así para que se manifieste. Ante la verdadera manifestación de lo que tú quieres, siempre la fe le precede a la vista. Pero, lo crean o no, la gran mayoría está queriendo manifestar primero viendo. Por ejemplo, ¿cuántos de ustedes llegan conmigo y dicen: «Memo, es que no tengo resultados»? ¿Saben cuántas personas tienen toda una vida con una forma de vivir que les ha dado los resultados que no quieren? Toda una vida con ciertos hábitos, ciertas creencias, toda una vida, güey. No tiene ni una semana de autosugestión estudiando. «¿Dónde están mis resultados?».
¿Qué significa esto? No saben vivir de la fe. Entiende que lo...
Y eso significativo toma tiempo, porque, por ley de la gestación, toda semilla espiritual, que es tu sueño, tiene un tiempo de gestación. Toda semilla tiene un período de gestación. Sabemos lo que tarda un bebé. A ver, ve con una mamá a los tres meses: «Dile: “Eh, ya”». «No puede ser. Te pasas. Ya es tu...». «¡No! Sácate de aquí, güey». Y más si tiene dolores acá. El tercer mes no tanto, pero... Por eso, jóvenes, consejo con calma. Nos veremos mejor. Ese es mi consejo para ustedes, jóvenes. Háganme caso. Yo sé lo que les digo. Sí, por la salud de su corazón y de su mente y de su espíritu, hagan caso. Súper importante que tú practiques el desapego. Desapégate de tu yo actual. Desapégate de tu yo actual. Quédate reflexionando todo el día en lo que te estoy diciendo.
Desapégate de tu yo actual y asume responsabilidad
¿Cómo me desapego de mi yo actual? Si es que quieres un cambio radical. Si nada más vienes aquí a socializar o escuchar a una persona gritón, regañón, está bien. Pero, si tú realmente quieres cambiar tus resultados, entonces piensa, primero que nada: asume con humildad y responsabilidad, en vez de victimismo, decir: «Yo me traje hasta aquí. Yo me traje hasta aquí. Yo soy responsable. Yo, nadie más. Yo llegué aquí. Yo soy el culpable. Yo soy el responsable». Pero, ¿qué creen? Cuando tú, en vez de ser víctima, eres responsable, tú obtienes el poder. Tú dices: «Eh, perfecto». Si eres víctima, cedes el poder: «Cuando aquello, o aquella cosa, o aquella persona cambie, entonces yo cambiaré». ¿Cuándo va a ser? Nunca. Pero cuando tú asumes responsabilidad, dices: «Perfecto. Yo me traje aquí. Yo tengo el poder del cambio. En el momento, va».
Asume responsabilidad, pero, sobre todo, ve cuáles son esos hábitos, esas reacciones, esa forma de vivir de la cual tengo tanto apego. Déjalo ir. Deja ir esos hábitos. Deja ir esas amistades. Deja ir ese entorno que te arrastra hacia la vida que no quieres. ¿Saben por qué mi logo tiene la rosa de los vientos, que es el norte? Quien no tiene un norte, quien no tiene un objetivo, ¿dónde va? Está perdidísimo. Cualquier parecido con la verdad, con la realidad, esa madre, cualquier parecido con la realidad, mera coincidencia. Hay demasiada gente que no sabe a dónde va. Pero...
¿Por qué creen que tienen un ancla en medio? No sé si han visto. Para mí, esa ancla significa todos esos apegos que tenemos. El apego a mi versión actual. Tengo apego a personas, a mi entorno, a mis hábitos, a mis creencias. Tengo tanto apego que no las quiero soltar. El que tiene apego al dinero, menos dinero tiene, porque el objetivo principal del dinero es la circulación. Deja de tener apego a tu actual yo y libérate de eso. Déjalo ir. Asume el nuevo personaje y verás que va a empezar a fluir. Es más, me encantan aquellos que dicen: «No, yo en dos años voy a tener...». Y en 13... Ay, señor, ¿cómo le explico? Para Dios, universo, como quieras llamarlo, le importa un pepino el tiempo. Ni siquiera existe el tiempo. Solo asume el nuevo estado y te vas a sorprender de lo rápido que llega.